Es una evaluación especializada de plataformas de salud en operación para verificar si sus flujos y diseño realmente soportan el trabajo clínico y la toma de decisiones en la práctica real. Integra criterio clínico para identificar fricciones que pueden transformarse en riesgos, y entrega evidencia, priorización de mejoras y una base clara para rediseñar o escalar.
Casos de aplicación: cuando el equipo termina trabajando fuera del sistema (WhatsApp, papel, llamadas) porque el flujo digital no calza con la atención real, o cuando hay errores y reclamos pero no está claro si el problema está en el diseño, la arquitectura de información o la presentación de datos clínicos.